Cala Salada: la joya escondida del norte de Ibiza

Cala Salada y su hermana pequeña Cala Saladeta son dos de las playas más bonitas del norte de Ibiza. Agua cristalina, pinos y un ambiente familiar que enamora.

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Cala Salada: la joya escondida del norte de Ibiza

Cala Salada: un tesoro entre pinos y acantilados

Hay playas bonitas en Ibiza, y luego está Cala Salada. Para los que hemos crecido en la isla, esta cala siempre ha sido ese sitio especial al que llevas a los amigos que vienen de fuera cuando quieres que se enamoren de Ibiza de verdad.

No necesita chiringuitos lujosos ni música: la propia naturaleza se encarga de dejar a todo el mundo con la boca abierta.

Cala Salada se encuentra en la costa noroeste de Ibiza, a unos cinco kilómetros de Sant Antoni de Portmany. El camino baja serpenteando entre pinos hasta llegar a un pequeño aparcamiento. En verano, el acceso en coche está regulado y necesitas reservar plaza online, así que planifica con antelación.

También puedes bajar andando desde la urbanización de arriba, un paseo de unos quince minutos entre el bosque que ya merece la pena por sí solo.

Dos calas, dos personalidades

Lo que mucha gente no sabe es que en realidad son dos playas. Cala Salada es la principal, más amplia, con arena fina y aguas poco profundas ideales para familias con niños. Tiene un chiringuito donde puedes comer un bocadillo o tomar algo fresco, y unas casetas de pescadores que le dan ese toque pintoresco tan ibicenco.

Cala Saladeta: la hermana pequeña

Si caminas por un sendero rocoso hacia la izquierda, llegas a Cala Saladeta, su hermana pequeña. Esta es más salvaje, más íntima. Es apenas una lengua de arena rodeada de rocas y pinos que casi tocan el agua.

El fondo marino aquí es espectacular, con rocas cubiertas de algas y peces de todos los colores. Es el sitio perfecto para hacer snorkel con unas simples gafas y tubo.

Secreto de ibicenco: la zona de rocas entre las dos calas es el mejor punto de snorkel. Verás sargos, doncellas, estrellas de mar y, si tienes suerte, algún pulpo escondido entre las piedras.

El agua que enamora

El color del agua en Cala Salada es difícil de describir. Dependiendo de la hora del día y de cómo incide la luz, va cambiando entre el verde esmeralda y el azul celeste. Los acantilados que rodean la cala protegen el agua del oleaje, así que casi siempre está en calma.

Es como un espejo que refleja los pinos. Una de esas playas donde te metes en el agua y no quieres salir nunca.

Un lugar con historia

Las casetas de pescadores que verás en Cala Salada, conocidas como varaderos, llevan ahí generaciones. Los pescadores locales siguen guardando sus barcas de madera en ellas, y por las mañanas temprano puedes verlos salir a faenar o reparar las redes. Es un trozo de la Ibiza auténtica que sobrevive al paso del tiempo.

Qué traer a Cala Salada

  • Gafas de snorkel y tubo: los fondos marinos son espectaculares
  • Calzado para caminar por rocas si quieres ir a Cala Saladeta
  • Comida y bebida: el chiringuito tiene opciones limitadas
  • Bolsa estanca para el móvil: querrás hacer fotos en el agua
  • Toalla extra para secarte tras el snorkel

Información práctica

  • Cómo llegar: carretera de Sant Antoni hacia el norte, seguir indicaciones; en verano reservar aparcamiento online
  • Aparcamiento: regulado en verano, es imprescindible reservar con antelación
  • Alternativa: andando desde la urbanización (15 min) o en barco desde Sant Antoni
  • Mejor momento: entre semana a primera hora de la mañana, tendrás la cala casi para ti
  • Servicios: un chiringuito en Cala Salada, sin servicios en Cala Saladeta
  • Nivel de dificultad del sendero a Saladeta: fácil-medio, con algo de roca

Cala Salada es de esos lugares que te recuerdan por qué Ibiza sigue siendo una isla mágica, más allá de su fama de fiesta. Ven entre semana a primera hora y tendrás el paraíso para ti solo.

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