Portinatx: punto de partida hacia lo desconocido
Portinatx es uno de esos rincones del norte de Ibiza que todavía conserva el encanto de un pequeño pueblo costero, lejos del bullicio de las zonas más turísticas. Es un lugar perfecto como punto de partida para una de las rutas costeras más bonitas de la isla: el camino que lleva hasta la escondida Cala d'en Serra.
Mi abuela, que nació en una finca cerca de aquí, me contaba que de pequeña iba andando a esa cala con sus hermanas para pescar y bañarse en verano, y que era como tener una piscina privada en medio de la naturaleza. Hoy sigue siendo así.
El inicio del camino
La ruta comienza en la zona del faro de Portinatx, al que se llega siguiendo las indicaciones desde el centro del pueblo. Hay un pequeño aparcamiento junto al faro donde puedes dejar el coche.
Desde aquí, un sendero bien marcado parte hacia el este bordeando la costa. Los primeros metros son fáciles y discurren por un terreno suave entre pinos y matorral bajo. A tu derecha, el mar se extiende hasta el horizonte con ese azul intenso que solo tiene el Mediterráneo en esta parte de la isla, donde las aguas son especialmente limpias y transparentes.
El recorrido costero
Fauna única de las Pitiusas
El sendero tiene unos cuatro kilómetros de distancia y se puede hacer en hora y media aproximadamente, aunque merece la pena ir con calma y disfrutar de cada rincón. A medida que avanzas, irás descubriendo pequeñas calas rocosas escondidas entre los acantilados, donde el agua cristalina invita a darse un chapuzón.
En primavera es habitual ver águilas pescadoras sobrevolando los acantilados, y si miras al suelo con atención encontrarás lagartijas pitiusas de colores verdes y azules brillantes, una especie endémica que no existe en ningún otro lugar del mundo.
El bosque encantado
El tramo central de la ruta pasa por una zona de bosque denso donde los pinos crecen inclinados por el efecto del viento de tramontana. Este bosque tiene algo de misterioso, con la luz filtrándose entre las ramas y creando juegos de sombras sobre el suelo cubierto de agujas de pino.
Si vienes en otoño después de las lluvias, es muy probable que encuentres setas, especialmente el apreciado esclata-sang que los ibicencos buscamos con pasión.
Secreto de local: la mejor hora para hacer esta ruta es a primera hora de la mañana, cuando la luz rasante ilumina los acantilados con tonos dorados y la fauna está en plena actividad. Además, tendrás el sendero prácticamente para ti solo.
La llegada a Cala d'en Serra
De repente, tras una curva del camino, el bosque se abre y aparece Cala d'en Serra abajo, como una joya azul turquesa engarzada entre acantilados de roca oscura. La bajada hasta la playa es un poco empinada pero perfectamente factible.
La cala es pequeña, de unos cincuenta metros de largo, con una mezcla de arena y cantos rodados. El agua es de una claridad asombrosa y puedes ver el fondo hasta los cuatro o cinco metros de profundidad. Hay un chiringuito que abre en temporada donde sirven pescado fresco y paella.
El hotel fantasma
Uno de los elementos más curiosos de Cala d'en Serra es el esqueleto de un hotel que empezaron a construir en los años setenta y que nunca se terminó. La estructura de hormigón abandonada se ha convertido en un extraño monumento a las consecuencias del desarrollo descontrolado, pero también en un lugar muy fotogénico que atrae a fotógrafos y artistas de todo el mundo.
Qué llevar
- Agua y algo de picar
- Crema solar y gorra
- Bañador y toalla (el baño en Cala d'en Serra es imprescindible)
- Calzado cerrado con suela adherente
- Gafas de snorkel (el fondo marino es espectacular)
Información práctica
- Distancia: 8 km (ida y vuelta)
- Dificultad: Baja-Media, apta para familias con niños a partir de 6 años
- Duración: 3 horas (ida y vuelta, sin contar baño)
- Mejor época: Abril a octubre (chiringuito abierto, agua templada)
- Alternativa de vuelta: Carretera estrecha que baja a la cala (aparcar es difícil en verano)